Una manía de tantas. Me escuecen los ojos cada vez que leo un infinitivo en lugar de un imperativo. Debe ser un residuo de nuestra cultura celtíbera. Usadlo, narices!Podéis verla en Lemonday.
Una manía de tantas. Me escuecen los ojos cada vez que leo un infinitivo en lugar de un imperativo. Debe ser un residuo de nuestra cultura celtíbera. Usadlo, narices!
No me acuerdo ni del año, gracias al carpe diem no hay una fecha exacta, puede que fuera el 98. De lo que estoy seguro es que era agosto, sobre las 6 ó 7 de la tarde, y la sombra ya hacía habitable la calle. Nada le molestaba mientras hacía punto, ningún ruido, mucho menos el de los coches, que se oían esporádicamente y muy, muy lejos.
Ahí sigue el reloj, sin funcionar, nunca lo vi funcionar. Sigue en el dibujo y en mi memoria, sigue dentro de su caja de madera, como muerto. También aquellos muebles, el perchero, la consola, las sillas. También lo que no se ve ni lo que se toca. El frescor al entrar en casa, el olor a tierra mojada, la sobremesa, los juegos.
Como ya lo hiciera el Mayor Kong a lomos de la bomba atómica en la película de Kubrick, Obama coge las riendas de la paloma y se deja caer sobre Estocolmo.
Era un hombre que se ponía más bien cansino, pero nunca le faltó pasión en aquello que hacía, y además lo hacía con optimismo. En definitiva, un tío admirable. Hoy repiten hasta la saciedad su famosa frase La vida puede ser maravillosa, pero a mí me gusta más aquella de No hemos venido a este mundo a sufrir. Y no hay nada más que decir.
Según Buenafuente, los brasileños inventarán nuevas modalidades deportivas: Tiro al narco, Ingles sincronizadas... Pero mi favorita sin duda, será los 100 metros samba.
Sueño no tener sueño. Es una paradoja, pero es la realidad, toca madrugar como cada lunes, cada martes, cada miércoles...